Subrayar y releer son las técnicas más usadas y están entre las menos eficaces. Una revisión muy citada de la investigación sobre aprendizaje (Dunlosky y colaboradores, 2013) comparó diez técnicas habituales: las dos que salieron mejor paradas fueron ponerse a prueba y repartir el estudio en el tiempo. Subrayar, releer y resumir quedaron en el grupo de poca utilidad.
1. Recuerdo activo: ponte a prueba
En vez de volver a leer el tema, cierra los apuntes e intenta decir o escribir lo que recuerdas. Hazte preguntas, usa tarjetas, resuelve exámenes de otros años. Cuesta más que releer, y precisamente por eso se queda.
2. Repaso espaciado
Estudiar un tema cinco horas el día antes rinde mucho menos que cinco sesiones de una hora repartidas. Cada repaso, justo cuando empiezas a olvidar, fija el recuerdo durante más tiempo.
| Repaso | Cuándo |
|---|---|
| 1.º | Al día siguiente |
| 2.º | A los 3 días |
| 3.º | A la semana |
| 4.º | A las 2–3 semanas |
3. Intercala temas y tipos de ejercicio
Hacer veinte problemas iguales seguidos da sensación de dominio, pero en el examen vienen mezclados. Alterna tipos de problema o asignaturas dentro de la misma sesión: obliga a pensar qué método toca cada vez.
4. Explícalo con tus palabras
Intenta explicar el tema en voz alta como si se lo contaras a alguien que no sabe nada (la llamada técnica Feynman). Donde te atasques o tengas que tirar de frases del libro, ahí está lo que no entiendes todavía.
5. Pregúntate el porqué
Ante cada dato, pregúntate por qué es así y cómo se relaciona con lo que ya sabes. Lo que tiene sentido se recuerda mejor que una lista suelta.
6. Bloques de tiempo con descansos
La concentración no dura horas seguidas. Trabaja en bloques de 25–50 minutos con descansos cortos, como en la técnica Pomodoro, y con el móvil fuera de la mesa.
¿Y subrayar y hacer resúmenes?
No son inútiles, pero se quedan cortos solos: sirven para una primera lectura y para organizar el tema. El aprendizaje llega después, cuando cierras el libro y compruebas qué eres capaz de recordar.
Un plan de estudio sencillo
- Día 1: lee el tema y escribe 10 preguntas sobre él.
- Día 2: respóndelas sin mirar. Repasa solo lo que hayas fallado.
- Día 4 y día 8: repite las preguntas, mezcladas con las de otros temas.
- Antes del examen: un examen de prueba completo, con tiempo.
Y duerme: el sueño es cuando el cerebro consolida lo estudiado. Una noche en vela antes del examen suele restar más de lo que suma.



